Santiago de Compostela
Durante la Edad Media Santiago de Compostela fue
el tercer destino de los peregrinos cristianos,
después de Jerusalén y Roma. En los
alrededores de la Plaza do Obradoiro se despliega
un conjunto de edificios históricos sin rivales
en Europa. El granito local confiere una armoniosa
unidad a la amalgama de estilos arquitectónicos.
Las calles estrechas y las austeras plazas del centro
peatonal de la ciudad invitan a recorrerla tranquilamente.
Otros dos lugares dignos de verse son el convento
de Santo Domingo de Bonaval, que alberga un museo
de etnografía gallega, y la colegiata del
Sar, una iglesia románica del siglo XII.
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